Lecturas y artículos
“....como a ti mismo”
(domingo 5 de diciembre de 2004,“El diván ciudadano”, Diario “El País”)
Querer al prójimo como a ti mismo parece una idea interesante, pero en la práctica puede ocurrir que este concepto no pase de ser justamente eso: una buena idea que pocos aplican regularmente a las relaciones humanas.
El problema sea talvez, el equilibrio; a veces queremos más que a nosotros mismos, por ejemplo a nuestros hijos, y a veces queremos menos que a nosotros mismos, por ejemplo al vecino.
El “como a ti mismo” de la frase, en general es tomado como un simple detalle, un mero formulismo, pero en realidad es lo más importante porque es el punto de equilibrio sobre el cual se apoyan los dos brazos de la balanza, ser demasiado bueno o ser demasiado egoísta.
La palabra “ego”, y sobre todo, sumada a la terminación “ista” tiene muy mala prensa en nuestra cultura. “No seas egoísta, préstale el juguete el nene”. “No seas egoísta, andá a jugar con tu hermanita, mamá quiere dormir la siesta”. Y más adelante: “ No seas egoísta, salime de garantía.” “No seas egoísta, cubrime esas horas.”
Revista Posdata 05/01/1996 |
Habría que acuñar otro término que no tenga tantas connotaciones negativas como por ejemplo: “autoista”, referido a la persona que cuida de sí mismo, se ama y se respeta sin pasar por encima de los derechos de los demás ni ser agresivo.
Cuando pensamos en alguien egoísta, lo primero que se nos ocurre es una persona que nunca piensa en los demás, y sólo se preocupa de sí mismo y lo pasa lo mejor posible, aunque, con su comportamiento dañe a los demás.
Visto de esta manera, los muy egoístas nunca van al psicólogo porque se sienten bien siendo como son; el único problema es que “mandan” a todos los demás a psicoterapia intensiva.
Pero, mientras la Real Academia no acepte el término “autoísta”, podríamos pensar en otra acepción no tan negativa de la palabra “egoísta”. ¿Qué hay de malo en querer ver determinado programa en la televisión, o qué hay de malo en querer descansar, o no tener ganas de escuchar a alguien?
Lo que tiene de malo es que el otro quiere ver otro programa, tiene otros planes que no incluyen el descansar o quiere hablarnos para descargarse.
Y como nosotros no queremos nada de eso, el otro decide hacernos sentir culpables diciéndonos que somos egoístas para que cambiemos nuestro comportamiento o por lo menos no lo volvamos a hacer en un futuro. ¿Entonces, quién es el egoísta, el que no desea hacer algo y lo manifiesta abiertamente, o el que manipula en forma encubierta para que se haga su santísima voluntad?
Lograr el equilibrio entre ser malo o demasiado bueno es un tema muy delicado. Podemos caer tanto en ser muy egoístas como en ser muy tontos; el punto de referencia indispensable es partir del amor a sí mismo, sin él es imposible querer a los demás y cuidarlos, y sin él es también imposible “cuidarnos de las demandas egoístas que puedan provenir de nuestro entorno.”
LA TEORIA DEL “NEGOCIO” TODAVÍA MEJOR
(domingo 9 de enero de 2005, “El diván ciudadano”, Diario “El país”)
La tendencia a no disfrutar y aprovechar los momentos presentes, muchas veces va unida al perfeccionismo excesivo. Por supuesto que las cosas siempre pueden llegar a ser mejores, pero porque no aprovechar hoy lo que la vida nos trae, aunque no sea lo perfecto, el ideal.
Generalmente las cosas que no tenemos parecen ser lo más importante del mundo, pero una vez que las
Escribiendo "La locura Uruguaya" |
conseguimos rápidamente perdemos el interés en ellas y salimos a perseguir otros “logros”. El césped del vecino casi siempre parece más verde que el nuestro, y su mujer más interesante e inteligente que la propia.
Quizá por allí haya muchos mejores “negocios” en materia de pareja, hijos, ocupación, o amistades, pero la teoría del “negocio” todavía mejor hace que nada llegue a funcionar muy bien debido al bajo involucramiento afectivo y la poca energía y esfuerzo puesto en el logro del objetivo.
Situación: una pareja en silencio mirándose de reojo con cara de pocos amigos, luego de una de sus habituales tontas peleas sin sentido.
Él piensa: ¡Ah! Pensar que yo tenia una fila de mujeres que estaban muertas conmigo. Y la fila era mas larga que la espera del 104 y justo yo venirme a enganchar con esta reloca.
Ella piensa: mi mama me lo dijo “este tipo no te conviene” y pensar que no le hice caso. No tendría que haber dejado a Raúl era tan bueno, tan dulce y tan comprensivo. En fin no era como esta bestia peluda que tengo al lado.
Mientras el frunce el ceño piensa: y bueno la dejo y se termino, me consigo otra y punto. Si lo que sobra en este país son mujeres solas y más para un tipo como yo.
Ella mientras se muerde la lengua para no hablar mas piensa: la verdad es que yo no sé que le vi a este tipo, medio peladito, un poco panzón, insensible, mal carácter. Yo creo que con Raúl las cosas hubieran sido diferentes...bueno en realidad creo que con cualquier otro tipo me podría llevar mejor que con este energúmeno.
Él piensa: no por ahora no me voy a separar es muy complicado. Cuando no aguante mas me consigo otra, seguro que va a ser mucho mejor que esta, hay tantas mujeres solas por ahí.
Ella piensa: y bueno tan malo no es. Mientras lo aguante sigo con él...y sino cualquier cosa llamo a Raúl, que cada tanto me llama y vemos que pasa.
La teoría del “negocio” todavía mejor nos hace soñar embelesados con un hipotético príncipe azul o una sintética modelo rosada, quienes supuestamente nos están esperando con los brazos abiertos en un futuro no muy lejano.
Delirarse con un delicioso pero irreal futuro imaginario romántico, produce tres consecuencias negativas sobre su presente y real vida en pareja:
Como sueña que hay alguien todavía mejor esperando en el futuro no hace nada efectivo para mejorar su actual relación de pareja.
Como su actual pareja supuestamente le impide acceder al “negocio” todavía mejor, siente rabia y resentimiento hacia su carcelero.
Como la imaginación infla y exagera las cosas buenas hasta el infinito, su actual vida en pareja por contraste luce mucho más triste y gris de lo que en realidad es. Todas las comparaciones son malas pero sobretodo, las que se hacen con algo que todavía no existe y tal vez nunca exista.
EN LAS FIESTAS ES MAS FACIL PASARLO BIEN
(domingo 26 de diciembre de 2004, “El diván ciudadano”, Diario “El País”)
Seguramente para los perros las fiestas año tras año son una verdadera pesadilla. Ni bien empiezan los primeros estruendos de las bombas brasileras, los canes inmediatamente asocian esto con todo lo que vendrá después y entran en pánico. Los animales aprenden respuestas emocionales condicionadas ante estimulos específicos. Seleccionan un estimulo negativo determinado y responden ante el masivamente en forma automática y reiterada desatendiendo el resto del entorno que puede ser mas positivo y favorable. ,
El ser humano tambien aprende a responder en forma automática ante estimulos negativos pero la gran diferencia es que él puede ir mas allá de ese condicionamiento y responder de maneras diferentes ante las mismas situaciones, no es un robot autómata. Bueno, por lo menos en teoría, ya que en los hechos año tras año en la época de las fiestas aumentan él numero de las consultas psicológicas y las internaciones siquiátricas en todas partes del mundo.
¿Tal vez el ser humano asocia las fiestas con los que hoy ya no están o tal vez lo hace con los conflictos intra familiares sin resolver o con los proyectos inconclusos o con el estrés de las “urgencias” o con sus dudas existenciales?
El asunto es que para muchos adultos las fiestas simbolizan un tramite desagradable que no tienen mas remedio que cumplir por los chicos, por los compromisos, por las culpas, etc., pero de ninguna manera algo que anhelen deseen y disfruten.
Todos tenemos la capacidad de “desconectarnos” de los condicionamientos emocionales negativos ante una situación dada enfocándonos a los elementos positivos existentes. Por ejemplo en vez de pensar obsesivamente en los que ya no están podemos comunicarnos y relacionarnos afectivamente con los que si están. En vez de auto presionarnos con los “compromisos” podemos decidirnos a hacer por una vez en el año lo que realmente nos gustaría hacer aunque a algunas personas no le caiga bien. En vez de preocuparnos con dudas existenciales podemos sencillamente disfrutar el momento presente y dejar para mañana o pasado el alcanzar el nirvana, la perfección, o la iluminación.
Dime si deseas que lleguen las fiestas o si deseas que pasen lo más rápido posible y te diré si eres un niño o un adulto. Seguramente cuando niños todos teníamos la capacidad de disfrutar de las fiestas pero seguramente tambien teníamos la capacidad de disfrutar en todo tipo de situaciones y lugar, cualquier excusa era buena para divertirse y jugar a mas no poder. Celebrar y reírse de cualquier cosa resultaba mucho más fácil que quedarse quieto y callado en un rincón. Todo era una cuestión de actitud si había muchos amigos en las fiestas era divertido, si había pocos tambien, y sino había amigos uno se podía ingeniar para pasarlo lo mejor posible tambien. Lo menos probable de todo era pasar las fiestas triste, aburrido, o enojado.
En algún lugar de cada uno de nosotros todavía habita ese niño, juguetón, divertido, ocurrente y desenfadado que solo conoce el tiempo presente, para quien era mucho más fácil pasarlo bien durante las fiestas que sintiéndose mal.
Creo que no seria una mala idea darle mayor participación en estas fechas a ese niño emocionalmente sano y sabio que todos llevamos dentro.
FUERZA DE VOLUNTAD
(domingo 12 de diciembre de 2003,”El diván ciudadano”, Diario “El País”)
“ No tengo fuerza de voluntad empiezo cursos que nunca termino.........Intente varias veces dejar de fumar, pero luego reincido.........Lograr mantener una alimentación adecuada me resulta totalmente imposible......Quisiera realizar una actividad física regularmente pero voy al gimnasio una semana si y tres no..........Ordenar y tirar “papeles” y cosas que ya no sirven es todo un triunfo que logro mas o menos una vez cada cinco años cuando ya no puedo mas y estoy “tapado” de cosas.......Hacia meses que quería escribir este mail, y todavía no se muy bien como conseguí escribirlo y enviarlo en tan poco tiempo........”
La capacidad de controlar la conducta propia en dirección a objetivos deseados, esta íntimamente relacionada con la autoestima y la sensación de plenitud y satisfacción personal.
La incapacidad para lograr hacer aquellas cosas que nos proponemos no solo nos priva de los beneficios que eventualmente podríamos llegar a obtener de hacerlas sino que además casi siempre genera una importante devaluación de la auto imagen. “No tengo fuerza de voluntad”. “No sirvo para nada”. “Cualquiera podría hacerlo”. “Los demás son mejores que yo”, etc.
Los problemas de autocontrol de la conducta humana se dividen en dos grandes grupos: 1) Hábitos a suprimir como por ejemplo: fumar, comer en exceso, mirar demasiada televisión, juego compulsivo o fármaco dependencia. 2) Hábitos a instaurar como por ejemplo: la actividad física regular, las rutinas de estudio sostenidas o la creación de habilidades sociales adecuadas en niños pequeños. Dentro de las principales causas de los patrones de conducta en exceso o hábitos a suprimir tenemos la falta de intereses vitales alternativos por ejemplo: la persona que es adicta compulsiva a la televisión, porque no tiene nada más “interesante” que hacer, o la persona aburrida que come par distraerse o reducir la ansiedad cuando en realidad no tiene hambre. Otra de las causas de los patrones de conducta autodestructiva, como por ejemplo, el alcoholismo, es la baja tolerancia a las naturales e inevitables frustraciones de la vida, él habito funciona en algunos casos como un verdadero anestésico emocional.
En cuanto al segundo tipo de problemas de autocontrol de la conducta humana, o sea los hábitos a instaurar tenemos como causas principales, el perfeccionismo excesivo que impide poner manos a la obra, la dificultad para diferir gratificaciones, la necesidad de obtener los “ beneficios” ahora o nunca, la falta de claridad para definir prioridades y objetivos en la vida y la carencia real de tiempo, debido a una inadecuada planificación de las tareas y actividades.
Algunas sugerencias practicas para suprimir hábitos indeseados y generar conductas positivas podrían ser:
Haga las cosas por partes y de a poco. Pensar en todo o nada aumenta la dejadez. Piense que la voluntad es como un músculo que se fortalece con la practica y se atrofia con la falta de uso. Haga algo ahora ya aunque sea durante quince minutos, puede ser el pequeño comienzo de un gran cambio.
HABITOS, COSTUMBRES, Y RITUALES
(domingo 28 de noviembre de 2004, “EL diván ciudadano”, Diario “El País”)
Sorprendentemente muchas veces el comportamiento humano regido por normas o costumbres compartidas por un grupo social, no posee ningún fundamento lógico y mucho menos una utilidad practica. Un ejemplo de este tipo de comportamiento absurdo puede ser la dieta hipercalórica a la que muchos se someten durante las fiestas, que tradicionalmente en Uruguay se desarrollan en el verano y no precisamente en el más crudo invierno nevado.
Un comportamiento festivo ritual, al ser simplemente sacado de su contexto geográfico original, se puede convertir en algo totalmente inadecuado e incluso perjudicial para la salud. ¿Por qué entonces el ser humano mantiene este tipo de hábitos de comportamiento que no aportan mucho, e incluso pueden llegar a producir efectos negativos?
La respuesta puede ser un poco dura, pero hacemos muchas cosas con las que no estamos realmente de acuerdo porque:
Creemos que a los demás le gustan y no queremos “defraudarlos”. Aunque tal vez a ellos tampoco le gusten esas cosas pero las hacen por nosotros.
Nos sentimos incómodos siendo diferentes a los demás.
Nos sentimos más tranquilos haciendo lo mismo que hacen los demás.
Recibimos la aprobación del grupo cuando nos comportamos como la mayoría lo hace.
Cuando no seguimos las “buenas costumbres” obtenemos la censura velada o manifiesta del grupo.
En el fondo aunque no lo confesemos nos interesa bastante la opinión de los demás.
Seamos justos, en materia de alimentación “festiva” el problema de los hábitos absurdos no reviste mayor gravedad, pero que tal en la elección de la pareja, o la educación que le damos a nuestros hijos, o la forma de pensar sobre el futuro.
Muy probablemente en la vida de casi cualquier persona existen comportamientos rituales automáticos que la persona realiza una y otra vez sin obtener buenos resultados o incluso obteniendo malos resultados. En ocasiones este problema es el efecto de la observación temprana y posterior imitación de modelos parentales. El resultado en la vida adulta puede ser tanto la imitación inconsciente de esos mismos patrones de comportamiento o en su defecto ir al otro extremo y hacer exactamente lo contrario, (a veces con resultados peores que la imitación). Por ejemplo un hombre puede ser sumamente egoísta “imitando” al padre o patológicamente generoso por reacción a el. Una madre puede ser muy estricta y dominante porque con ella fueron así o a la inversa demasiado permisiva para no hacer lo que le hicieron a ella.
Otra de las causas por las cuales podemos estar haciendo una y otra vez aquello que no nos conviene hacer, es que en el pasado ese comportamiento puede haber sido muy exitoso aunque ya no lo sea. La imitación es suicidio creativo, aún cuando esa imitación sea de nosotros mismos en otra etapa diferente de nuestra vida.
Cualquier comportamiento humano extraído de su contexto situacional histórico o temporal puede devenir en un ritual absurdo e inefectivo, mas parecido al automatismo animal que al espíritu humano.
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