Programa “Calidad de vida”

Conductor Dr. Juan Carlos Paullier, canal 12, lunes a viernes 11 hs.

Programa del miércoles 7 de Noviembre de 2007

Tema: “La crisis de la pareja”

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

¿POR QUÉ MURIO EL AMOR?

Muchas personas luego de una separación, se formulan esta pregunta insistentemente sin encontrar una respuesta lógica a su interrogante. Pero el amor o su muerte no es un problema matemático que pueda resolverse a través de la razón. También podríamos preguntarnos inútilmente: ¿Por qué nació el amor entre esas dos personas? Sin embargo generalmente eso nunca lo hacemos, cuando el amor surge es tan intenso que a quien le puede interesar las preguntas profundas y las dudas metafísicas.

Cuando el amor llega a nuestro corazón aceptamos ese regalo de la existencia, sin preguntarnos si es real o falso, si va a durar mucho o poco y lo peor de todo es que por norma, nunca nos preguntamos que deberíamos hacer para cuidarlo, mantenerlo vivo y hacerlo crecer.

Cada amor debería venir con un manual para el usuario, aunque seguramente creo que la ría tiraría el manual sin siquiera ojearlo, y se dedicaría a usar el “producto” inmediatamente. Asimismo debería proporcionarse un folleto con las especificaciones del “producto”, que ocasionaría aproximadamente el mismo resultado: Nadie lo leería. Lo cual seria un grave error porque tal vez el “producto” que nos vendieron y compramos no es amor, puede que sea: atracción sexual, pasión, o deslumbramiento. Dado lo cual deberíamos tener comportamientos y actitudes acordes al sentimiento real de base. Por ejemplo: no podemos sustentar una relación de pareja estable simplemente en la atracción sexual, o en la admiración, obviamente se necesita el amor.

También por eso a veces puede ser tan difícil encontrar la supuesta causa de la muerte del amor. Porque el hecho crudo en estos casos, puede ser que en realidad, el amor nunca murió, porque nunca existió. Por ejemplo: primero hubo atracción sexual, luego costumbre, tal vez mas adelante conveniencia, culpas y compromisos, y al final, resentimiento, indiferencia y separación. Sin embargo en ningún momento murió el amor porque nunca estuvo allí realmente.

De hecho a veces el amor esta allí bien presente en una pareja y nadie sabe a ciencia cierta porque ni como nació, otras veces, desaparece como por arte de magia sin existir un motivo concreto para ello. Es poco lo que sabemos sobre el amor, pero lo que sí todos sabemos muy bien, aunque a veces nos “olvidemos” o nos hagamos los “distraídos” son las cosas que debilitan el amor y pueden llegar a aumentar enormemente las probabilidades de que muera. Por ejemplo: el egoísmo, la agresividad, el autoritarismo, la desconfianza, los celos enfermizos, la negatividad, la falta de demostraciones afectivas, etc.

Cuando deshojamos “La margarita del amor” ponemos el énfasis en: me quiere, no me quiere, mucho, poquito y nada. Pero en realidad si nos interesa por sobre todas las cosas mantener y nutrir el amor, deberíamos poner el énfasis, en darnos cuenta si nosotros mismos queremos mucho, poquito o nada.


Programa del miércoles 13 de Junio de 2007

Tema: “¿Hoy en día existe más violencia en el mundo o es la misma de siempre?

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

  Características del joven potencialmente violento:

•  Intensos sentimientos de inferioridad (generalmente no admitidos)

•  Baja tolerancia a la frustración

•  Deficientes hábitos laborales y/o educativos

•  Desmotivación generalizada

•  Ideas persecutorias

•  Pensamientos obsesivos de daño o injusticia

•  Aislamiento social y/o predilección por grupos o personas “marginadas”

•  Admiración por “modelos” violentos reales o de la ficción

•  Dificultades para establecer relaciones de pareja viables

•  Valores morales confusos y/o cambiantes

•  Rechazo exagerado por las reglas y los convencionalismos sociales

•  Predisposición a las adicciones (drogas, alcohol, video juegos, Internet, etc.)

Los violentos

El ser humano es violento por naturaleza, de hecho es el ser más violento que ha existido en el planeta hasta la fecha, cinco mil guerras en tres mil años de historia conocida lo atestiguan. Sin embargo el hombre con su gran capacidad de aprendizaje y superación constante, ha logrado controlar y transformar la mayor parte de ese enorme caudal de energía destructiva. El arte, la ciencia, la sociedad, e incluso lo que hoy conocemos como civilización es en parte el resultado de la canalización constructiva del feroz instinto agresivo humano.

A pesar de vivir en un mundo aparentemente cada vez más violento, la realidad es que afortunadamente la mayoría de los individuos que conforman una sociedad logran controlar, dominar y transformar su agresividad en un sentido positivo. De no ser así la humanidad ya no existiría desde hace muchísimo tiempo. Por supuesto que en todos los grupos humanos hay excepciones y esas excepciones suelen ser notorias porque la agresividad del tipo que sea, tiene un fuerte impacto sobre el resto de los individuos.

La persona violenta puede tener factores genéticos que la predispongan o problemas orgánicos que generen su agresividad, pero en la mayoría de los casos las causas deben buscarse en elementos psicológicos determinados por la educación y la historia de vida personal. Por ejemplo la baja tolerancia a la frustración, o la tendencia a “acumular” la ira, no dejándola salir en pequeñas “dosis” y luego explotar violentamente sin control en situaciones que no lo ameritan. Otro de los factores psicológicos es la observación y posterior imitación de modelos parentales o sociales altamente agresivos.

Así y todo, en los casos de violencia extrema que puede llegar a concluir en el asesinato, generalmente no alcanza con los factores violentos internos, son necesarios también factores externos que “apoyen” el acto. El que es violento, no es agresivo con cualquier persona ni en cualquier situación. Por ejemplo, la victima tiene que ser más débil o por lo menos parecer más débil a los ojos del agresor o encontrarse en un estado de indefensión, caso de un linchamiento. En este último caso tenemos que tener en cuenta también el velo de anonimato que genera formar parte de un grupo agresivo numeroso.

Otro de los determinantes externos de la agresión, puede ser la obtención de recompensas reales o simbólicas, por ejemplo un pago en efectivo y/o lograr un mayor estatus dentro de un grupo social determinado.

También un factor externo a tener en cuenta es cuando el agresor tiene la sensación real o imaginaria de que su acto agresivo no va a tener una sanción legal o por lo menos no va a tener una penalización importante.

Por último dentro de los factores que “liberan” la agresión no podemos dejar de tener en cuenta el efecto de las drogas psico-activas, las sustancias que alteran el estado de conciencia, el abuso del alcohol y todas sus combinaciones posibles.


Programa emitido el miércoles 23 de mayo de 2007

Tema: “Los uruguayos somos una sociedad envejecida mentalmente o no”

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

El sesgo perceptivo es nuestra manera personal de ver el mundo que nos rodea. Podemos percibir nuestro entorno como un lugar inhóspito, triste y peligroso o podemos verlo como un espacio “luminoso”, pleno de desafíos, enseñanzas y logros.

 

Nuestra forma de interpretar la realidad cambia con los años y las experiencias buenas y malas vividas en ellos. Generalmente los más jóvenes tienen una visión de la vida más optimista, más arriesgada, menos racional y más intuitiva. Las personas con más años tienden a ser más racionales, más temerosas, más inseguras y desconfiadas de si mismas y de los demás ( e incluso a veces hasta más malhumorada ).

Parece ser como si los fracasos, las desilusiones, los proyectos inconclusos o los malos momentos vividos “ envejecieran” nuestra forma natural, positiva y optimista de ver a las personas y el mundo.

Algunos antioxidantes psicológicos contra el “envejecimiento mental” podrían ser:

•  Aprender a criticar menos a los demás y a uno mismo. Siempre intentar descubrir lo positivo en uno mismo y en los demás ( por cada crítica tratar de encontrar al menos diez elogios ).

•  En vez de quejarse de todo y de todos, intentar agradecer más a la vida.

•  Perseguir al “ si se puede” y escapar del “ no voy a poder” .

•  Comprometerse más con uno mismo. Están bien los compromisos con los demás sobre todo si los queremos, pero no está mal orientarse algo más a los gustos, preferencias y necesidades personales.

•  Bromear más, reirse más, (fruncir menos el ceño) buscarle el lado divertido a las realidades de la vida, sean buenas o malas.

•  Disfrutar más del trabajo, poder tomase pequeños respiros durante la jornada laboral, sin sentirse culpable y dejar de estar tenso y apegado, a un resultado final no muy claro y si muy distante en el tiempo.

•  Decir “si” a todo lo que nos llena de energía y vida. Puede ser dormir más horas, visitar amigos queridos, tener más contacto con la naturaleza, jugar con un niño o simplemente escuchar música de nuestro agrado.

•  Decir “no” a todo lo que nos cansa, aburre, o no cumple ningún fin lógico en nuestra vida. Por ejemplo, ir a reuniones sociales que no nos interesan por “obligación”, o ir a ver un espectáculo que no es de nuestro agrado para no “defraudar” a alguien.

•  Buscar siempre que se pueda el lado luminoso de las cosas, dejar de ver y buscar catástrofes y cosas terribles en todas partes. Por ejemplo, en vez de hablar constantemente de los defectos de fulano y mengano, intentar por un momento descubrir alguna virtud en alguna persona y comentarlo con otra persona.

•  Obedecer menos a la tiranía del “debería” y “tendría” y prestar más atención a la voz del “me gustaría”.

•  Dejar de culpabilizarse por los errores del pasado, eso ya fue y no lo podemos cambiar, de nada sirve, todo lo que podemos hacer es evitar cometer el mismo error y enfocarnos hacia un futuro mejor.

•  Dejar el deporte de discutir por el placer de tener razón.

•  Dar menos sermones y escuchar más a los demás, tal vez ellos tienen cosas importantes que decirnos que pueden aportar mucho a nuestras vidas.

•  Interesarse genuinamente en los demás. Escucharlos más, dejar de mirarse el ombligo por un segundo y en vez de sentirnos importantes, intentar que alguna vez los otros se sientan importantes para nosotros.


Programa emitido el miércoles 11 de abril de 2007

Tema: “Disfrutamos de lo que tenemos o nada nos hace felices”

Reflexiones de Gustavo Ekroth sobre el tema:

Como terapeuta, el comentario “nada de lo que tengo me hace feliz” me resulta sumamente familiar. Obviamente esta “queja” de alguna manera se puede llegar a relacionar con sentimientos depresivos, angustia existencial, crisis de valores o situaciones de alto stress y preocupación entre otros factores. Pero debajo de la piel de este comentario, existen al menos cuatro duras realidades profundas, que conforman la raíz del problema.

La primera realidad es que si NADA nos hace felices, es simplemente porque no somos felices. Cuando una persona es naturalmente alegre y feliz no necesita ningún motivo en particular para serlo igualmente cuando alguien es básicamente triste, depresivo, pesimista y negativo tampoco necesita ningún motivo en especial para sentirse infeliz. Asi, pues cuando alguien es, profundamente infeliz, aunque tenga breves momentos de alegría nada lo hará feliz, a la inversa cuando alguien es profundamente feliz aunque tenga momentos de tristeza nada lo hará infeliz.

El segundo concepto problemático implica la frase “Nada de lo que tengo me hace feliz” radica en la premisa falsa de que: El TENER determinada cosa o determinadas cosas nos dará la felicidad. Muchas veces vemos que las personas organizan su vida entorno a conseguir algo, una pareja, hijos, una profesión, un mejor nivel de vida, una casa afuera, etc. Pero generalmente observamos que luego de muchos esfuerzos cuando finalmente lo consiguen o bien ya no les interesa o ya no lo quieren porque les trae problemas o bien ya están corriendo detrás de otros proyectos cuya concreción mágicamente y supuestamente lograría la tan ansiada “calma” y felicidad. Cada ser humano persigue sus propias ilusiones y paraísos personales pero cuando logra estar allí muchas veces descubre para su sorpresa que llego el infierno y no precisamente el paraíso. La profesión no era lo que el se imagino, la pareja tiene mal carácter y la casa afuera se llena de personas “indeseables”. Las causas de este tipo de situación pueden ser: a) muchas veces no sabemos lo que realmente queremos, b) no sabemos como disfrutar lo que tenemos y c) ( la más probable de todas) un estado de infelicidad subyacente lleva a la persona a organizar y orientar su vida hacia los elementos negativos y oscuros de cualquier situación en lugar de enfocarse hacia el lado luminoso y positivo de cada cosa.

La tercera dura realidad que implica la “queja”, -Nada de lo que tengo me hace feliz- es que: Muy probablemente quien hace una afirmación de este tipo ha logrado muchas o muchísimas cosas de las que se propuso en la vida y se encuentra “saturado” del éxito, ya nada lo conmueve ya nada lo impresiona ya nada le interesa. Ese es el drama del éxito, cuando no se lo tiene parece importantísimo e indispensable para una vida feliz y cuando se lo alcanza resulta hueco, insulso y carente del sentido profundo de realización personal, que imaginábamos iba a tener.

El cuarto y último problema importante que subyace en la raíz de la declaración –Nada de lo que tengo me hace feliz- se relaciona con el concepto equivocado de que la felicidad es algo exterior y que por lo tanto si hacemos y logramos determinadas cosas en algún momento nos va a llegar desde afuera. La realidad es que la felicidad es un don interior con el que todos nacemos. Ningún niño nace infeliz sin embargo muchísimos adultos lo son. La felicidad es como un inagotable e indestructible tesoro interior que en los adultos suele estar cubierto de capas y capas de basura ( léase prejuicios, frustraciones, miedos, traumas, desengaños, odios, agresiones, etc.).


Programa emitido el miércoles 7 de marzo de 2007

Tema: “¿Los uruguayos sabemos construir nuestros proyectos de vida?” “Somos capaces de planificar racionalmente nuestros objetivos para el resto del año”

Resumen de conceptos y reflexiones vertidos sobre el tema, por el Ps. Gustavo Ekroth:

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